Es imperativo rescatar la tesis de Cardoso y Faletto, quienes sostienen que la dependencia no es un fenómeno puramente económico, sino una relación sociopolítica de poder. En este escenario, la industria latinoamericana ha quedado restringida, en gran medida, a la importación de bienes terminados, bienes de capital y conocimiento patentado en el extranjero, postergando la creación de una infraestructura científica y técnica propia. Esta subordinación tecnológica, bajo la óptica de la teoría de la dependencia, condena al aparato industrial periférico a un rol de meros usuarios y ensambladores, donde se transfieren sistemáticamente excedentes hacia los centros desarrollados y se bloquean las posibilidades de una emancipación real.
Donde se transfieren sistemáticamente excedentes hacia los centros desarrollados y se bloquean las posibilidades de una emancipación real. Esto significa que, aunque se produzca localmente, las decisiones de inversión, el progreso técnico y el control financiero permanecen en manos de centros externos.
Frente a este panorama, el reto actual no es simplemente industrializar, sino también superar estas estructuras donde el dinamismo económico sigue dependiendo de la capacidad de importación de bienes de capital y tecnología. Esta subordinación no es meramente comercial, sino operativa y estructural: la producción nacional se encuentra subordinada a una tecnología que no se controla, convirtiendo al aparato productivo en un apéndice de las innovaciones generadas en los centros de poder. A través de las siguientes secciones, se examinará el impacto de la dependencia de bienes de capital y servicios tecnológicos extranjeros.
- Balance de la industrialización periférica: dinámicas de dominación y flujos de Capital:
Investigar la industrialización en América Latina exige estudiar a fondo la dependencia tecnológica estructural, un fenómeno donde los vínculos de poder técnico y financiero condicionan y limitan el desarrollo de las economías periféricas.
“La dependencia de la situación de subdesarrollo implica socialmente una forma de dominación […] esta situación supone en los casos extremos que las decisiones que afectan a la producción o al consumo de una economía dada se toman en función de la dinámica y de los intereses de las economías desarrolladas” (1969, p. 24).
Esta sentencia cobra vigencia absoluta al analizar la configuración de los flujos de capital, en el año 2024. Al examinar la arquitectura financiera global, queda en evidencia que el modelo productivo regional no es el resultado de una planificación soberana ni de una estrategia de industrialización nacional. Por el contrario, la ‘orientación de los grupos productores’ se manifiesta hoy en una élite corporativa cuya supervivencia depende estrictamente de la transferencia tecnológica y el financiamiento externo.
Esta subordinación se materializa estadísticamente en la distribución de la Inversión Extranjera Directa (IED). Como se observa en el siguiente gráfico, la estructura de captación de capital a nivel global sigue un patrón de concentración asimétrico

Fuente: Cuadro N° 1. UNCTAD. (2025). Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2025. Panorama general. Naciones Unidas.
Al evaluar el comportamiento de los centros hegemónicos a través del cuadro N° 1, denominado Flujos de IED, es posible constatar la disparidad estructural en el funcionamiento del capitalismo contemporáneo. Al analizar la distribución geográfica de la Inversión Extranjera Directa (IED), se observa la consolidación de tres grandes regiones que operan como los polos dinámicos de acumulación y circulación global de capitales: Asia, que registra las mayores magnitudes absolutas del cuadro en 2024 (605,0 mil millones de dólares en entradas y 454,0 mil millones en salidas); América del Norte, caracterizada por una paridad casi simétrica en sus flujos (343,0 mil millones en ingresos frente a 352,0 mil millones en egresos); y Europa, que se reafirma como el principal emisor neto internacional (198,0 mil millones frente a 487,0 mil millones).
En contraste con la densidad operativa de estos tres bloques, África y América Latina y el Caribe presentan un comportamiento diferenciado en la captación de estos recursos. Mientras que el continente africano registra una participación inicial de 97,0 mil millones de dólares en 2024, la periferia latinoamericana evidencia una trayectoria de contracción en sus flujos: en el trienio analizado, la región experimenta una moderación de sus ingresos líquidos, los cuales se sitúan en 164,0 mil millones de dólares en 2024, acompañada de una reducción en su capacidad de emisión externa, que se ubica en 33,0 mil millones de dólares.
Este mecanismo revela la verdadera cara de la “industrialización” regional, un espejismo donde las matrices extranjeras simplemente reinvierten las ganancias generadas localmente para mantener operativos sus enclaves, sin alterar la base tecnológica dependiente. El balance es, por tanto, una industrialización subordinada, que no es más que un sistema que crece en cifras de inversión reciclada, pero que profundiza su vulnerabilidad ante los centros de poder global al no renovar su capacidad productiva de manera autónoma.
- Asimetría global y subordinación tecnológica:
El análisis de la industrialización latinoamericana exige desarticular el mito del desarrollo lineal. Los centros hegemónicos no solo operan como polos de acumulación de capital financiero, sino como monopolizadores del progreso técnico, convirtiendo la tecnología en el principal mecanismo de transferencia de excedentes desde la periferia. Al examinar la dinámica de la industrialización sustitutiva, Cardoso y Faletto desnudan la contradicción interna de este proceso, como se puede leer a continuación:
“Mientras el proceso está en la fase de sustitución creciente de las importaciones, la penetración de capitales extranjeros, si bien es cierto que marginaliza a determinados sectores industriales, no llega a ser percibido como un problema esencial para el desarrollo […]; el proceso sustitutivo provoca una especie de efecto de bolsa de nieve, ya que cada producto terminado que se empieza a fabricar estimula la sustitución progresiva de sus partes y componentes hasta llegar a un punto en que hecho, solo se requiere la importación de productos que implican una tecnología muy desarrollada o materias primas inexistentes en el país” (1969. p. 141).
El pasaje citado expone el límite estructural del modelo de industrialización. La dinámica descrita por los autores evidencia un estrangulamiento tecnológico, la periferia logra sustituir los bienes de consumo final mediante manufacturas básicas, pero experimenta un estancamiento crítico al intentar acceder a los eslabones superiores de la cadena productiva.
De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la hegemonía de las potencias centrales en las actividades de mayor valor agregado dentro de la transición tecnológica es absoluta como se puede visualizar a continuación:
“Los Estados Unidos siguen siendo la principal fuente de inversión en proyectos de inversión en nuevas instalaciones de la economía digital en los países en desarrollo, con un 36 % del total de la inversión en ese período” (UNCTAD, 2025, p. 19).
Este dato permite constatar que el control del progreso técnico global permanece concentrado de manera unilateral en el centro hegemónico. Por consiguiente, la periferia se ve relegada a una inserción subordinada en la división internacional del trabajo. Esta asimetría se refleja con nitidez al examinar la composición sectorial del comercio internacional, donde se evidencia la vulnerabilidad de las matrices productivas periféricas. Al evaluar la estructura de la IED, queda en evidencia que mientras los flujos globales dirigidos hacia los centros avanzados se orientan prioritariamente a la creación de infraestructura tecnológica, la captación de inversiones en América Latina opera bajo una lógica de subordinación operativa.
La industrialización periférica funciona, por lo tanto, como una estructura dependiente: se produce localmente bajo el control de capitales transnacionales, pero se transfieren de forma sistemática los excedentes hacia el centro mediante el pago de regalías y asistencia técnica, consolidando el subdesarrollo como la contrapartida funcional de la acumulación central.
- Estructura de la inversión y el capitalismo periférico imitativo
En América Latina: crecimiento sin desarrollo, Juan Claudio Martens analiza cómo el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones, impulsado en la región con el fin de fortalecer las economías locales, terminó bloqueado por las potencias centrales. El autor explica que dicho proceso no eliminó la dependencia estructural, sino que la sofisticó al ceder el control del progreso técnico y del saber especializado al capital extranjero:
“La última forma de dependencia es la tecnología, la cual se manifiesta entre otros por el trasplante de técnicas extranjeras en las fases más delicadas de los procesos de producción y en todo lo referido a la ingeniería de diseño; la importación de equipos, maquinarias, patentes, marcas, designs y procesos de fabricación a costos elevados; la concentración de las actividades de investigaciones científicas, y tecnológicas en los países centrales (…) la debilidad tecnológica de América Latina no se refleja únicamente en la insuficiencia de la capacidad de investigación y desarrollo, sino también en el carácter incipiente de la demanda tecnológica efectuado por el mundo empresarial, el cual cuando necesita de innovaciones, las compra afuera” (p. 132).
En la práctica, las empresas nacionales se limitaron a producir bienes de consumo básico (como alimentos y textiles), mientras que el capital extranjero se adueñó de los sectores industriales más avanzados. Al no desarrollar una industria de maquinaria propia, los productores locales dependieron siempre de la técnica externa, transformando la inversión en un mecanismo de subordinación y en una vía para la fuga de divisas mediante el pago de patentes y regalías.
Esta distribución desigual del capital explica por qué las transferencias de tecnología desde las economías avanzadas no buscaron emancipar a la región, sino subordinarla a las necesidades de las grandes potencias. Como bien expone Martens, esta realidad confirma las tesis de Raúl Prebisch:
“(…) todo lo anterior confirma la teoría de Raúl Prebisch, según la cual los centros no han tendido históricamente a propagar hacia la periferia la dinámica de su desarrollo, sino en la medida necesaria para abastecer a los centros de productos primarios. En contraste, afirma el padre de la CEPAL, ‘los centros irradian en la periferia sus técnicas, formas de consumo y existencia, sus instituciones, ideas e ideologías. El capitalismo periférico resulta ser así esencialmente imitativo en una estructura social diferente existiendo una contradicción entre la tendencia e internacionalizar cada vez más el consumo y la precaria internacionalización de su producción’” (p. 132-133).
La categoría de “capitalismo periférico esencialmente imitativo” es el núcleo explicativo del crecimiento sin desarrollo. La inversión extranjera introdujo las pautas de consumo y de existencia del centro hegemónico antes de haber desarrollado las fuerzas productivas necesarias para sustentarlas de manera soberana. Existe, por tanto, una desconexión estructural: se internacionaliza el consumo de bienes sofisticados y servicios, pero la capacidad productiva interna permanece precaria, desarticulada y dependiente de la importación de maquinaria foránea.
Al dejar la propiedad de los sectores de punta y el control del progreso técnico en manos externas, el imperialismo en sus dimensiones económicas, políticas y tecnológicas se consolidó como el obstáculo primario que bloquea cualquier pretensión de soberanía económica en la región.
Conclusión preliminar
El análisis sistemático del aparato productivo latinoamericano a la luz de la teoría de la dependencia demuestra que la inserción de la región en el sistema-mundo contemporáneo no responde a un rezago temporal, sino a una condición estructural plenamente vigente. La evidencia empírica y documental examinada en este eje permite sintetizar tres hallazgos fundamentales que desmitifican la ilusión del desarrollo lineal en la periferia.
En primer lugar, la arquitectura financiera global contrarresta el supuesto de que la mera atracción de capitales extranjeros fomenta la autonomía industrial. Así se constata en la distribución de la Inversión Extranjera Directa (IED) y en la tesis de Juan Claudio Martens en América Latina: crecimiento sin desarrollo, donde se demuestra cómo el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) termina sofisticando y profundizando la dependencia estructural de la región. Mientras los centros hegemónicos absorben flujos líquidos destinados a la innovación genuina, la periferia se enfrenta a un mecanismo de recirculación de utilidades.
Este reciclaje de capitales por parte de las corporaciones transnacionales perpetúa enclaves económicos que extraen el excedente local sin transferir capacidades tecnológicas reales, validando la tesis de Cardoso y Faletto sobre la dependencia como una relación de dominación sociopolítica donde las decisiones estratégicas se toman en función de intereses foráneos. donde la industrialización de los países periféricos queda reducida al ensamblaje final, subordinada por completo a la importación de bienes de capital y patentes controladas por las economías centrales.
Finalmente, el crecimiento económico registrado en la periferia es, por lo tanto, un proceso reflejo, desarticulado y dependiente de una matriz externa. Superar esta condición exige comprender que el verdadero obstáculo para el desarrollo no se resuelve con un incremento cuantitativo del comercio o de la inversión en procesos industriales estandarizados, sino con el desmantelamiento del imperialismo tecnológico que enajena la soberanía operativa de la región.
Referencias
Cardoso, F. H. y Faletto, E. (1969). Dependencia y desarrollo en América Latina: ensayo de interpretación sociológica. Siglo XXI Editores.
Comercio y Desarrollo de la ONU (UNCTAD) y Organización Mundial del Comercio (OMC). (2025). Estructura de las Exportaciones de Servicios por Región 2025 [Base de datos estadística unificada].
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). (2025). Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2025: Inversión internacional en la economía digital. Panorama general (UNCTAD/WIR/2025 [Overview]). Naciones Unidas.
Martens, J. C. (1984). América Latina: crecimiento sin desarrollo. Colección Ciencias Económicas y Sociales; Universidad Central de Venezuela.
Velasco Páez, F. J. (2013, julio). Teorías del desarrollo [Material de apoyo docente]. Escuela Venezolana de Planificación.

