6 febrero, 2026
La historia, aquella que acaece en la realidad real y no en los libros, está hecha de continuidades y rupturas. Las primeras, por ser de larga duración, producen transformaciones en una concreta realidad social y política, pero dentro de un sistema inamovible. A estos se les denomina cambios históricos. Ahora, las segundas, como su nombre lo indica, son fracturas radicales que alteran las reglas del juego y sustituyen un paradigma por otro. A estas últimas se les llama cambios de época. Desde el ataque militar de EEUU contra Venezuela, aquella violenta madrugada del 3 de enero, algunos se preguntan: ¿Estamos experimentando a partir de entonces un cambio histórico o un cambio de época?
A partir de 1999 en nuestro país se registró una serie sostenida de cambios históricos que provocaron modificaciones sustanciales en varios aspectos de la vida social y política de los venezolanos. Sin embargo, el modelo democrático legado de la modernidad ilustrada se mantuvo inamovible porque también las reglas del equilibrio internacional y de la convivencia mundial, a pesar de sus amenazas y errores, aún funcionaba. En ese período de larga data, el pueblo venezolano, en su conjunto y sin distinciones, protagonizó un proceso de capacitación colectiva que generó una nueva conciencia sociopolítica y la conformación de un nuevo sujeto crítico y combativo.
Pero la política exterior de EEUU, a partir de la era Trump II, radicalizó su acción bélica, su expansión imperialista y su estrategia de asfixia económica contra otros países. En este contexto, en lo que va de 2026, la agresión militar a Venezuela, la caída de las caretas democráticas en Davos y el evidente fin del equilibrio mundial con la muerte del derecho internacional, entre otros eventos, ha puesto en evidencia el inicio de un cambio de época que ha modificado radicalmente el paradigma global y ha afectado directamente, con violencia y fuego, a la gloriosa Patria de Bolívar, debido a nuestras inmensas riquezas naturales.
Por otro lado, una esperanza resplandece ante este oscuro escenario: el anhelo de que los cambios históricos de los últimos 27 años nos ayuden a enfrentar con éxito el cambio de época al cual nos enfrentamos; y en el que, una vez más, será el pueblo venezolano el auténtico protagonista de esta nueva era que se inicia.

