Del fin de la URSS al dominio total estadounidense: Investigador Vijay Prashad explica la arquitectura del hiperimperialismo yanqui

Caracas

Caracas, 13 de marzo de 2026.- El director ejecutivo del Instituto Tricontinental, Vijay Prashad, explicó durante un conversatorio titulado “Hiperimperialismo […]

Caracas, 13 de marzo de 2026.- El director ejecutivo del Instituto Tricontinental, Vijay Prashad, explicó durante un conversatorio titulado “Hiperimperialismo y el Sur global” el uso contemporáneo del término hiperimperialismo, señalando que suele emplearse desde una perspectiva moral.

Durante la actividad, organizada por el Instituto Pueblos para el Pensamiento Original y el Instituto Tricontinental de Investigación Social, Prashad señaló que hoy se acusa a un país de “hiperimperialista” cuando actúa agresivamente contra otro, pero advirtió que ese no es un enfoque científico del concepto, sino un enfoque moral.

Ejemplos como la invasión estadounidense a Irak o el golpe de Estado en Honduras en 2009 —un país sin petróleo— muestran, según Prashad, que no basta con atribuir estas intervenciones a la búsqueda de recursos específicos.

Para avanzar hacia una comprensión más amplia, el historiador y periodista de la India retomó la tradición marxista y, en particular, el análisis de Vladímir Lenin en 1916. Refirió que Lenin buscó explicar por qué las principales potencias capitalistas europeas se enfrentaron en la Primera Guerra Mundial. Su conclusión fue que el capitalismo, al desarrollarse, genera monopolios dentro de cada país. Cuando esos monopolios nacionales se consolidan, comienzan a competir con los monopolios de otros países por mercados y espacios de expansión. Esta competencia económica, según Lenin, se transforma en conflictos intercapitalistas y, finalmente, en conflictos interimperialistas.

El analista subrayó que la teoría de Lenin explica la dinámica de la Primera Guerra Mundial, pero no puede aplicarse mecánicamente a todas las épocas. Tras la Revolución Rusa de 1917, los conflictos entre potencias capitalistas disminuyeron en intensidad, ya que el eje central de confrontación pasó a ser el enfrentamiento entre el campo socialista y el campo capitalista. Esta estructura bipolar moderó las tensiones intercapitalistas durante la mayor parte del siglo XX.

Relató que, tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, ningún país pudo equipararse al poder de Estados Unidos. Según Vijay Prashad, Washington aprovechó esa supremacía para intervenir en conflictos y reorganizar regiones enteras del planeta bajo su influencia.

No obstante, Prashad sostuvo que ese proyecto comenzó a excederse. Estados Unidos se sobreextendió militarmente al involucrarse en múltiples guerras simultáneas y, al mismo tiempo, su estructura económica se debilitó.

Expuso que ese colapso abrió espacio para que varios países del Sur global se distanciaran de los mercados del Norte y comenzaran a articular alternativas, entre ellas el surgimiento de los BRICS como polo económico emergente.

Ante ese desplazamiento, Estados Unidos intensificó su expansión militar y emprendió una campaña sistemática para deslegitimar el ascenso de China y Rusia. Según Prashad, Washington buscó desacreditar a estos países a través de las grandes corporaciones de comunicación y limitar su influencia en el panorama internacional.

Desde el Instituto Tricontinental, Vijay Prashad identificó cinco áreas clave de la vida humana; en tres de ellas —materias primas, ciencia y tecnología, y finanzas— Estados Unidos estaba perdiendo control. Países del Sahel reclamaban sus recursos minerales, China e India avanzaban en innovación tecnológica, y varias naciones comenzaban a reducir su dependencia del dólar.

En contraste, Estados Unidos mantenía un dominio casi absoluto en dos esferas: la información y el poder militar. El investigador subrayó que la mayoría de las noticias internacionales que circulan en el mundo provienen de medios estadounidenses o europeos, y que las grandes plataformas digitales —como YouTube y Facebook— también están bajo control corporativo del Atlántico Norte. En el plano militar, refirió que los países de la OTAN concentran el 83 % del gasto militar mundial, lo que les permite sostener una capacidad de coerción sin par.

A partir de este panorama, Vijay Prashad definió el hiperimperialismo como una fase del imperialismo en la que Estados Unidos, sin un rival equivalente, utiliza su supremacía comunicacional y militar para impedir que surjan contendientes.

Manifestó que el objetivo no es solo mantener su hegemonía, sino aplastar cualquier intento de autodeterminación que pueda desafiarla; bloquear la presencia china o rusa en América Latina; neutralizar a Irán; frenar la alianza de los Estados del Sahel y anular cualquier proyecto que amenace su posición dominante.

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